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Practica el BDSM y diviértete con tu pareja de una forma segura

Si sigues la saga ’50 sombras de Grey’, probablemente te habrás preguntado alguna vez si es posible, y a la vez seguro, practicar sexo como lo hacen los protagonistas de esta conocida novela.

Pues bien, desde que esta historia saltó a la gran pantalla, muchas parejas se han animado a contar con cuerdas, antifaces y esposas durante sus relaciones sexuales, con la intención de experimentar las mismas sensaciones que sienten Grey y Anastasia, los protagonistas de esta conocida película de cine.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que el llevar a cabo esta práctica sexual sin el adecuado conocimiento e información, puede ocasionar lesiones graves. Te contamos en qué consiste el BDSM y qué pasos debes seguir para practicarlo con tu pareja de una forma segura si os apetece probar nuevas experiencias.

¿En qué consiste el BDSM?

No se puede hablar de sexo sin hacer obligada referencia al BDSM, una de las prácticas sexuales más comunes y también, una de las mejores maneras de obtener placer y proporcionárselo a nuestra pareja.

El término BDSM procede de las siglas: Bondage, Dominación, Sumisión o Sadismo, y Masoquismo, y para practicarlo sin riesgo es necesario que las parejas cuenten con un conocimiento previo sobre las sensaciones que desean experimentar.

Hay que señalar que todas las prácticas sexuales que se incluyen en el BDSM van más allá del dolor, ya que quienes lo practican, tienen como objetivo conseguir sensaciones de placer, así como de empoderamiento y control.

Asimismo, y para hacer más placentero este juego sexual, se recomienda utilizar algunos objetos como cuerdas, mordazas, máscaras, esposas, collares, o látigos, que podrás conseguir en la tienda BDSM.

En el ‘Bondage’, el punto clave es utilizar cuerdas para practicar las ataduras eróticas. La finalidad de esta práctica es la dominación, por ello, las cuerdas se colocan en las extremidades de la pareja, que puede ir vestida, semi-desnuda o desnuda.

En la fase de ‘Dominación’, el objetivo es llevar el control del acto sexual a través de la dominación de la pareja. Por ello, en esta fase del BDSM se suelen utilizar las máscaras, los látigos, y todo tipo de posturas sexuales que te permitan experimentar que tú eres quien lleva el verdadero control de la situación.

Sin embargo, en el lado opuesto está el rol de ‘Sumisión’, que es el que asume la otra parte de la pareja, es decir, quien acepta la dominación. Y finalmente, en la fase de ‘Sadismo’, la clave está en buscar la unión entre el dolor y el placer.

Hay que tener en cuenta que el BDSM está lejos de ser una práctica sexual pervertida o peligrosa, ya que actualmente muchas parejas practican alguna de las fases del BDSM con el objetivo de romper con la rutina en sus relaciones y encuentros sexuales.

De hecho, cuando una pareja decide añadir esta práctica a sus relaciones íntimas, encuentra en ella una original forma de disfrutar, que puede ayudarle a salir de la monotonía en la que muchas veces caen las relaciones sexuales cuando estamos en pareja.

Aunque se trate de una fantasía sexual pasajera o un acto bien preparado y planificado, es necesario el consenso de ambas partes de la pareja, para conseguir que el placer sea algo compartido y no sólo una cuestión de uno.

Muchas personas que han practicado el BDSM reconocen que, siempre y cuando se practique con la persona adecuada y se sigan unas determinadas reglas, este juego sexual puede llegar a resultar una experiencia muy gratificante.

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